HECHOS 1:1-26
“PROMESA DE LA VENIDA DEL
ESPÍRITU SANTO”
En este primer capitulo de los
Hechos Apostólicos, son varias las cosas que han llamado mi atención, nombrare
dos. J
Primero, Lucas comienza el libro
recordando a Teófilo el destinatario del libro, sobre su primer relato en el cual habló sobre lo que
Jesús comenzó a HACER y a ENSEÑAR. Hace unos días hablábamos que la Integridad
seria característica de alguien que sigue a Jesús. Me parece que justamente el autor cuando hace referencia a que Jesús “hacia
y enseñaba”, se refiere a eso. El orden no puede ser de otra manera,
primero la experiencia –el hacer- , después enseñarla. Stephen Covey en el famosísimo libro “Los
siete hábitos de las personas eficaces” define
integridad de la siguiente manera: “Es
nuestra capacidad para hacer y cumplir compromisos con nosotros mismos,
<hacer lo que decimos>>...Su disciplina proviene de su interior; es
una función de su voluntad independiente. Usted es un discípulo, un seguidor de
sus arraigados y propios valores, así como fuente de los mismos, y usted tiene
la voluntad, la integridad para subordinar a esos valores sus sentimientos, sus
impulsos y su estado de ánimo”. En nuestro caso como discípulos de
Jesucristo, la integridad será primero: pensar y vivir como Él, subordinando
nuestros sentimientos, impulsos y estado de ánimo a los valores del Reino.
En segundo lugar, me desafía la
primera mención que se hace sobre la venida del Espíritu Santo en este
libro. Me recuerda lo que antes había
leído de Félix Ortiz, sobre tres puntos que se relacionan directamente: ESPÍRITU PODER Y TESTIMONIO. Cuando en la vida esta el Espíritu hay poder, un
poder que esta directamente relacionado con ser testigos de Jesús, de su vida,
muerte y resurrección. La pregunta viene
de cajón: ¿Qué evidencias del poder hay en mi propia experiencia personal con
Dios? Cuando miro mi vida ¿veo poder? ¿Es evidente la presencia del Espíritu
Santo en mí? Si la respuesta es
afirmativa ¿Cuál es esa evidencia? Y si no lo es ¿Cuál es la causa de esa ausencia?
UN PRINCIPIO
El Espíritu Santo vino para capacitarnos a fin de dar testimonio de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
UNA ORACIÓN
Padre, primero ayúdeme a ser
integro. Que todos mis sentimientos, impulsos y estados de ánimo se sometan a
tu Espíritu. Que exista coherencia entre lo que digo y hago, como en ti la
hubo. Señor lléname con el Espíritu Santo, que éste no sea para mi solo una
experiencia que me hace sentir bien, sino que me dote de poder que transforme
mi corazón para dar testimonio de ti, a través de mi vida y discurso. Amen.

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